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enero 10, 2011 / memopozos

Corazón y Mente Hacen un Trato (Parte I)

Un día… en una ciudad llamada Memolandia, dentro de un elegante y futurista restaurante, en donde sonaba música clásica y la iluminación era bastante tenue, como queriendo imitar un atardecer lluvioso, se llevaría a cabo una cita en donde dos personajes que tras mucho tiempo de no verse, se re encontraban. Ellos son: Corazón Y Mente…

Corazón esperaba ansioso sentado en la última mesa del lugar, sus manos estaban entrelazieradas justo en medio de sus piernas, estaba nervioso, en el fondo ver a Mente siempre era bastante estresante, pues el carácter de Mente, en “Memolandia”, era muy inesperado, bastante frío y manipulador, pero Corazón estaba desesperado y sabía que la única solución a su situación era recibir un consejo de Mente, quien siempre, de manera extraña, soluciona las cosas, sin embargo, lo que a Corazón le preocupaba era que meses antes habían tenido una fuerte discusión, una discusión en donde precisamente lo último que Mente había dicho fue: “!Pero no quiero que regreses llorando, suplicando mi ayuda!” Y ahora, ahí estaba, secándose los ojos y tratando de disimular en realidad cómo se sentía.

Mente solía ser bastante impuntual, pero aquella vez, llegó a la hora acordada. La verdad es que sabía qué era lo que sucedía con Corazón, y no podía esperar más para verlo derrotado y decirle con cada una de sus letras la famosa frase “TE LO DIJE, YO TENÍA RAZÓN”, y es que para Mente no había mayor privilegio que tener la razón, incluso todo en ella giraba al rededor de la razón.

Mente entró elegantemente vestido, impecable, su porte era realmente envidiable, todos, dentro del restaurante no podían evitar verlo entrar, un bastón elegante de madera color negro, un sombrero de ala que le cubría los ojos, impidiendo mostrar lo que sus ojos veían.

—¿Una mesa… —preguntó un mesero de estatura bastante baja—, o viene con alguien?

Mente ignoró la pregunta y observó a su acompañante a lo lejos con la mirada perdida en la nada… Sonrió y se dirigió hasta la mesa.

Corazón lo vio acercarse, no pudo evitar latir con mayor rapidez… sus ojos se quedaron abiertos por un momento, mientras observaba que su invitado se sentaba frente a él, sin decir una sola palabra, solo con una sarcástica e irónica sonrisa dibujada en su rostro… frente a él, recargó su barbilla en una de sus manos y lo veía con los ojos entrecerrados, corazón no decía nada, solo se limitaba a tratar de contener su respiración.

—¿Y bien? —dijo al fin el hombre elegante, sonriendo cada vez más irónicamente—, qué es lo que te trae hasta aquí, mi querido e imbécil corazón… vamos, vamos… quiero escucharlo… quiero ver la forma en que lo dices… te escucho.

Corazón hubiera querido ponerse de pie y dejar a ese pedante y vanidoso ahí sentado, pero no, no pudo:

—Tenías razón —dijo casi en susurro, mientras agachaba la mirada.

—No te escucho —Mente fingía no entender—, dilo más fuerte…. que yo tenía qué???

—Razón, mente, era cierto, lo que me habías dicho acerca de aquel extraño sentimiento, era cierto… no debí ignorarte… debí hacerte caso aquella vez cuando me preveniste… y yo estúpidamente no hice caso.

—Sí, bastante estúpido que sois mi querido corazón… pero bueno, como siempre te he dicho… si dejaras que yo tomara las decisiones en “Memolandia” —Dijo Mente—, otra sería tú situación mi buen amigo… tú, deberías de limitarte solo a bombear sangre, que es lo que mejor haces… y yo, yo me encargo de “Sentir”…

—Pero tú no sientes —dijo corazón confundido—, ¿O Sí?

De pronto, Mente guardó silencio y su mirada pareció perderse por un momento…

—¿Sientes? —Insistió Corazón.

—Qué te importa —Mente volvió en sí—, además aquí lo peligroso es que tu sientas… o quieres que te recuerde el desmadre que provocas en Memolandia, cada que a corazoncito enamoradizo se le ocurre sentir…

—Tenía que hacerlo —se atrevió a contestar Corazón.

Por fin, Mente explotó:

—!Imbécil! ¿Tenías qué hacerlo? Quién dice que tenías que hacerlo… quién… aquí todo estaba bien, todos eramos felices…

—No lo eramos, y lo sabes —Corazón también intentó subir la voz.

En el restaurante todos comenzaban a voltear morbosamente, Corazón continuó:

—Parecía que eramos felices, pero tú principalmente comenzaste a fallar, comenzaste a pensar en “Cosas”, comenzaste a proponer que conociéramos gente ¿ya se te olvido cuando hablaste con Deseo?

—Pero Deseo no es tan pendejo como tú… —Gritó Mente.

—¿Pero él nunca dice la verdad, Deseo siempre miente, Deseo nunca sabe lo que quiere. Ese solo piensa en lo que tú piensas…

—Venimos a discutir… o viniste a pedirme un favor —Era extraña la forma en la que mente pasaba de un estado de humor a otro—, no me gusta exaltarme, exaltarse es lo más parecido a perder la razón… mejor dime… qué es lo quieres…

—Bueno… en realidad se trata de lo que no quiero.

Mente sonrió maquiavelicamente…

—Dilo.

—Quiero cambiar —corazón hablaba bajito.

—Perfecto… Hagamos un trato… —Mente tomó su portafolio y lo colocó sobre la mesa—, tú sabes lo que necesito…

Mente estiró su mano abierta.

Corazón sabía que entregando esa fotografía a Mente, las cosas ya no serían nunca igual, e incluso aquello que extrañaba y recordaba con tanto amor, pero sobretodo con mucho cariño y amor, se volvería oscuro y frío… era como si de cierta forma le doliera deshacerse de aquella fotografía… era como si aun con todo y el dolor que le causaba, quisiera conservarla…

—Tengo prisa “coranzocito” —dijo entre dientes Mente—, como sabrás mis quehaceres en Memolandia son muchos… no como tú que te limitas a latir y causar problemas… ¿me vas a dar la fotografía?

CONTINUARÁ…

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2 comentarios

Dejar un comentario
  1. Joey / Ene 11 2011 4:02 am

    Y? Le dio la foto?

    Yo digo que Corazón acuchille a Mente… digo, después de todo, Corazón es una viscera y defender lo suyo de esa manera no le será ajeno. Memo, siempre he dicho que lo único que tenemos nuestro al 100% son los recuerdos y los sentimientos, que, aunque nos lastimen, son parte de nosotros y negarlos es negarnos a nosotros mismos.

    Me da gusto leer algo mas…

    • memopozos / Ene 11 2011 6:08 am

      Gracias por tomarte la molestia de leer y más aún de dejar un comentario… Y no.. no le dio la foto, en la segunda parte ellos llegan a un acuerdo 😉

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